Si las sensaciones decidieran lo que queda de liga, ya tendríamos campeón. A esa conclusión debería llegar cualquiera que haya visto por televisión los partidos de los tres candidatos al título. El Valencia, que ha dominado pese a jugar uno de sus peores partidos de las últimas jornadas, no ha pasado del empate ante un Getafe que ha sabido aguantar las acometidas del equipo de Quique Sánchez Flores, sobreponerse a un gol precedido -a mi entender- de falta, y que incluso ha tenido la oportunidad de ganar si Güiza no falla un claro contraataque en tiempo de descuento. Consecuencia, el equipo valenciano se queda a ocho puntos del líder a falta de trece jornadas para el final.
Lo del Real Madrid ha sido mucho más sangrante. Ha empezado dominando el partido pero, poco a poco, el Mallorca se ha desperezado y a empezado a mover el balón con criterio. Aun así, una falta servida por Beckham ha permitido a Sergio Ramos abrir el marcador. Pero ahí se ha acabado el Madrid, si es que ha empezado en algún momento. Zidane no estaba, un desasistido Ronaldo ha dado motivos a sus detractores para seguir dándole caña, Beckham corría como una gallina sin cabeza y Gravesen ha vuelto a demostrar que le falta tranquilidad y le sobra ímpetu a la hora de entrar al contrario. Sergio Ramos y Raúl Bravo no podían con el movimiento constante de Arango y Pisculichi (¡qué incordio de delantero y qué calidad tiene!) y eso ha sido, en gran parte, el motivo de la derrota del Madrid. Eso y la falta de capacidad del centro del campo para sacar la pelota y asistir a un Robinho voluntarioso pero fallón y a un Baptista que… ¿seguro que es el mismo que maravillaba el año pasado en el Sevilla?
La dinámica de los medios en relación al Real Madrid o al Barça es cíclica y no varía un ápice de un año a otro. A la que se ganan dos partidos, se habla del mejor equipo del mundo; si se pierden dos, ya está montada la crisis. El otro día publicaba Martí Perarnau en su blog un recomendable artículo en el que hablaba de las expectativas y las decepciones. Quizás los responsables de algunos clubes deberían plantearse qué exigen a sus equipos y qué herramientas ponen a disposición de sus técnicos para que no les decepcionen.
El problema es que las sensaciones no ganan títulos. ¿O sí?
Un apunte sobre el Mallorca. Viéndole jugar hoy, no me explico cómo está tan mal clasificado. Cúper se fue para cambiar la dinámica y parece que Manzano lo está consiguiendo. Pepe Murcia ha hecho lo mismo con el Atlético de Madrid. A lo mejor es que a los entrenadores de perfil bajo no se les presiona tanto…