Se acabó lo que se daba y, como decía Helenio Herrera, el Barça ha ganado la Liga sin bajar del autobús. O, mejor dicho y tras la tercera derrota consecutiva del Madrid, sin siquiera subir a él.

El dominio del equipo de Guardiola en este campeonato ha sido de tal calibre que no cabía otro desenlace posible. El juego de toque instaurado desde la llegada de Cruyff, aderezado con influencias externas y perfectamente trabajadas por el entrenador, es el que ha llevado al Barça a hacerse con su 19ª liga en sus 110 años de historia. Y no sólo a ‘campeonar’, que diría Sotil, sino a hacerlo levantando la admiración de quienes, más allá de forofismos, aman este deporte.

Es más que posible que otros equipos recurran a distintos métodos para ganar, desde el pelotazo largo hasta el coraje. Métodos válidos, sin duda. Y también es más que posible que el Barça no sepa ganar sin intentar jugar bien. Somos así de exigentes (o así de idiotas, según se mire), pero el placer de ganar y de poder disfrutar viendo fútbol al mismo tiempo es un plato de sabor insuperable.

Ojalá nos quede espacio para el postre. Hasta del 27 de mayo, disfrutemos del doblete.

¡Enhorabuena, culés!