Me representa toda esa gente que desde el pasado viernes se movilizó para ejercer su derecho al voto.

Me representan los bomberos catalanes y los llegados de Euskadi para proteger a la gente.

Me representan las lágrimas de impotencia de los Mossos, las de miedo de quienes estaban en los colegios electorales para proteger las urnas y las de las personas que se sentaron con las manos en alto frente a trogloditas uniformados dispuestos a dar rienda suelta a su instinto de maltratador.

Me representan quienes, desde la oposición a la independencia, condenan la violencia desde cualquier punto de España.

Me representan por igual los jóvenes que se manifiestan sin miedo y los adultos que lo hicieron hace décadas y vuelven, incrédulos, a presenciar cómo les pegan.

Me representan los corresponsales de prensa internacional que asisten horrorizados a la represión indiscriminada sobre gente pacífica.

Me representan los diputados de los civilizados países nórdicos pidiendo explicaciones al gobierno español aun sabiendo que nunca las dará.

Me representan los ciudadanos de Calella y Pineda de Mar que no quieren la presencia de matones en sus hoteles ni en sus calles.

Me representan quienes afearon el “a por ellos” a los energúmenos que alentaban a la Policía Nacional y a la Guardia Civil cuando salían hacia Catalunya, aunque me solidarizo con sus familias porque durante estos días no habrán recibido hebillazos.

Me representan quienes después de haber sido agredidos volvieron a los colegios para meter su papeleta en la urna.

Me representan mis vecinos, con los que a veces no intercambias más que un ‘hola’ y con los que viví a pie de calle la espera del recuento de las papeletas.

Me representan quienes decidieron no votar pero no miran para otro lado al ver la violencia de la represión del mismo modo que me producen asco quienes la justifican.

Me representa la libertad para expresar aquello que pienso sin que nadie me parta la cara y me representa quien, pensando diferente, se deja partir la suya para que yo pueda expresarme.

Me representa la buena gente, la que tiene inquietudes y curiosidad, la que ve más allá de la propaganda de los grandes medios de comunicación.

Me representan los trabajadores de TVE que, hartos, denuncian la manipulación en los servicios informativos.

Me representa el hecho de saber que, pese a la manipulación constante de los medios de comunicación, aún queda algo de vida y dignidad en nuestra sociedad.

Sí, todas esas personas me representan. ¿A ti no?